En un desarrollo vertical, el aire acondicionado suele ser de las últimas cosas en las que se piensa… y de las primeras que el comprador nota. Un departamento que se calienta de más, ruidos molestos o unidades exteriores que arruinan la fachada son problemas que nacen de una decisión tomada —o no tomada— al principio del proyecto.
La climatización de torres tiene su propia lógica. Los sistemas de refrigerante variable (VRF) se han vuelto el estándar porque permiten climatizar muchos departamentos de forma independiente y eficiente, ocupando poco espacio y reduciendo el consumo al ajustarse a la demanda real de cada unidad. Pero requieren preparación: trayectorias de tubería, espacios para equipos, registros y, sobre todo, coordinación con la estructura y las fachadas desde el diseño.
El portafolio de Clío en vivienda vertical habla por sí mismo. En YU Country, un desarrollo premiado en Miami y reconocido en 2022 con el LADI al mejor proyecto de vivienda vertical de Latinoamérica, dejamos las preparaciones de 616 toneladas de aire acondicionado. En DUO24 (Guadalajara), preparaciones para 1,653 toneladas en 285 departamentos con área comercial y amenidades. En Torre Vía del Bosque, 1,728 toneladas de refrigerante variable para 166 departamentos AAA. Y proyectos como Torre MM, Torre Masaya y High Tower completan la lista.
El mensaje para desarrolladores es directo: dejar el HVAC para “ver al final” casi siempre cuesta más caro, limita el diseño y se nota en la experiencia del residente. Planearlo desde el anteproyecto protege la fachada, el presupuesto y el valor de venta.